viernes, 6 de abril de 2012

London Oddysey II


Y otra vez el te danza en su bolsita en este silencio que me hace sentir tan geniunamente sola. Con un teclado manco de la letra iberica por excelencia, unas galletas de genjibre que elevan mi estado de animo, recuerdo los recovecos de las nubes grises. Llevamos aqui mas de un mes. Nunca pense que volveria para ganar viejas batallas, pero hoy me descrubri a mi misma soltando una lagrimita (de estas que se me escapan en esta ciudad que me hace realmente de piedra) por la felicidad que se asomaba entre los callejones lluviosos. Se despejo el cielo, como solo puede suceder en Londres, para mostrarnos esos espacio liminales por lo que a menudo paseamos, asi la ciudad gris dejo de serlo nada mas que al atardecer, para lucir el anaranjado sobre las aguas de Tamesis. Y su nariz descansaba en mi pelo, para respirar en el regazo de mi cuellos. Y de nuevo volvemos, sin saber muy bien a que ahora.

La musica invade mis sentidos y mis letras palpitan al ritmo que marca el latido de los barrios de la zona dos, con sus razas y colores, los sabores llegados de mas alla de los oceanos. Y me siento un poco mas rapsoda en este silencio compartido, en que mi narrrativa se vuelve mas dura para contar las andanzas de un par de almas perdidas y encontradas en este Londres. Pero por fin, cuando la ciudad que nunca duerme me da un respiro, termina el dia y yo se que hoy tambien he deseado ser una nota de su musica callejera, una guitarra que se funde con la voz del cantante de la esquina de Covent Garden. Hoy de nuevo he cerrado los ojos para sentir la vibracion bajo mis pies, deseando ser esa gota de lluvia que cae sobre el capuccino de la chica que corre detras del bus que se escapa de sus ganas de llegar a casa. Hoy de nuevo me busque en el canto del reloj que todo lo dirije desde el horizonte, para finalizar el dia con la ultima campanada que ha dado vida a la cronica de estas memorias de Londres. En el dia de hoy, con una sonrisa en los labios y una batalla ganada frente a una iglesia que se muere de verguenza por las esquinas. Love you ;)

domingo, 25 de marzo de 2012

London Oddysey

Hace ya casi un mes que llegamos a Londres, quien diria que el tiempo pasaba tan rapido? pero a la velocidad que se mueve esta ciudad, cuando echas la vista atras, el Gran Ben ya ha girado tantas veces a traves del tiempo que a ti ni siquiera te da tiempo a darte cuenta que estas mareada. Esta vez estamos los tres, Alexander y mi amor conmigo. Y yo vibraba de esa forma que solo consigo en Londres, brillando como una moneda nueva, respirando de verdad desde hacia tiempo. Asi que esta vez decidimos quedarnos. Y para no perder la costumbre he decidido abrir estos post que ya son tradicionales cada vez que piso esta isla que tanto amo, mi isla, como dicen algunos. Vamos alla con la Odisea Londinense.

He de decir que por el momento no hay trabajo a la vista de camarera 20 horas en un bar espanyol de tapas. Eso es un avance. No hay jefe tocapelotas que te haga bailar flamenco con bandeja de pintas de cerveza en mano. Pero hay otras cositas. Por cierto, volvi a ver una limusina rosa y esta vez no me sorprendi, solo sonrei para mis adentros mientras pensaba "a ti ya te conozco..." Mientras Dana flipaba con el Ferrari Testa Rosa, el Jaguar y no-se-que otra joya de la automocion, yo ya me estaba zambuyendo en el compas de las calles de Bloomsbery, barrio nostalgico para mi por varias razones y, que quede entre nosotros, zona pija por la que pasear triunfalmente tras una batalla que perdi hace mucho tiempo por aquellas calles. Alex andaba queriendo apretar toooodos los botones de los pasos de cruces del centro y entraba en colapso cada vez que el green man cambia a negro y de ahi a rojo, pero como puede durar tan poco? en la mente de un ninyo de tres anyos que se ha criado con semaforos espanyoles no cabe por que todo resulta tan frenetico en nuestra Londres del siglo XXI. Aunque jugar al escondite con los ninyos del vecindario le esta resultando facil (funciona igual, pero en ingles) el tema de la ausencia de pasos de zebra la lleva mal. Mira al suelo y dice con resignacion "Otra vez no hay paso de zebra? vale, vale, vale!!!".

Y la lluvia se ha apiadado de nosotros, no hemos tenido a penas dias de frio y lluviosos. O eso o yo ando tan feliz por volver que ya los he olvidado. de nuevo vibrando sobre este asfalto, dejando que mi pelo vuele haciendo juego con las ondas del rio que arrastra la melancolia y el desastre personal de cada cuidadano. Pero me he prometido a mi misma que este viaje, dure lo que dure, sera un comienzo, una guerra ganada, una puerta abierta a crecer. Y quizas el tiempo si me este acompanyando. Me despierto por la ventana cada manyana y pienso que esta ahi fuera, como una caja de Pandora esperando. Y ahora mismo no tengo mucho mas que decir, ha sido un mes cargado de cosas que espero poder procesar entre tazas de te, pero por el momento, y para no perder tradiciones, aqui esta en el Desierto la Odisea de Londres. Ya os ire contando mas cosas. Un beso desde este teclado sin la letra espanyola :)

domingo, 11 de diciembre de 2011

El camino de vuelta


Nunca el mundo ha tenido tanto sentido. Siempre me he considerado a mi misma una buscadora, en el terreno espiritual. Podría decir que he pasado por muchas cosas, por Wicca ecléctica, por intentos de acercarme a Wicca más tradicional, por celtimos, etc etc. Esta mañana, en medio de un día gris, a menos de dos semanas de irme a Londres, he visto dos llamas brillando y bailando con alegría en las copas del altar familiar que tenemos en casa a los doce Dioses Olímpicos. En algunos momentos he llegado a sentirme una seguidora, como si me dejara llevar por una corriente solo porque no veía más caminos ni más opciones. Pero hoy, por primera vez en mucho tiempo, puedo decir que mantengo la fe y que nunca la perdí. Miro atrás y reconozco un camino de oscuridad por el que prácticamente he aprendido a base de golpes, aunque demasiado insconsciente de lo que estaba pasando. Incluso sentirme equivocada y hasta de eso sacar una lección hacia donde mirar. Podría haber de grande bendiciones que he recibido de cualquiera de los Dioses de Hellas, pero hasta me pareece más constructivo dar gracias por los palos más que por os regalos. Que también. La devoción es algo que siempre he tendido a racionalizar, bien por que me asusta algo que puede llegar a ser tan grande e incontrolable o porque necesito meter las cosas en un cajón. Pero de vez en cuando necesitamos una dosis de rendición ante lo divino.

Pues bien, esto no se trata de contaros que llevo veinte años como sacerdotisa estupendamente premiada y reconocida (pues no lo soy),ya que en estos tiempos que corren a veces echo en falta un poco de verdadera fe. Se trata de contaros mi experiencia y ver si con eso ayudo a alguien a buscar su propio camino. Pasando por devociones a diversos Dioses, teniendo por supuesto algún favorito, siempre he sentido que vibraba mejor con Hekate, con Apolo, con Hermes... y eso está bien, realmente tener preferencias es algo que nos define mejor, que marca nuestra personalidad. Pero hoy simplemente, con todos mis defectos humanos no pude más que reverenciar un altar que de por si simboliza un todo: los doce olímpicos. Y No se trata de favoritos y de no fvoritos, sino de sentirse en armonía  como parte de un todo, comprendiendo que el mundo está formado por el amor, las comunicaciones, los celos, la cosecha, lo dulce, lo amargo, la guerra... sientiendo cada parte de ese todo como algo grande que escapa de mi entendimiento, pero reconociéndolo en el mundo donde vivo. Hoy sentí de nuevo ese cosquilleo, en estos tiempos revueltos por los que pasa el paganismo, de repisas, de alianzas y desalianzas, de cotilleos por debajo del mantel. En fin, me di cuenta de lo poco que se necesita para encontrarse a uno mismo y volver al camino si sabes escuchar a los Dioses, si nunca se fueron o dejaron de hablarte. Si les honras sin más, sin esperar respuesta. Si estudias quienes son más allá del puro intererés intelectual de meterlos en arquetipos y casilleros. Así pues, hoy me levanté dándome cuenta de lo integradas que tengo ciertas ideas y creencias sin apenas sentir un corte con lo que hacía antes, la forma en la que algunas costumbres no me son ajenas.

He tenido que pasar por dos viajes a Hellas, ha pasado mucho tiempo y meses de eso y algún que otro pellizco en el corazón al salir de un lugar que pude reconocer como “casa”. Después de llegar a enamorarme allí de Atenea, en las faldas de su casa, de reír hasta llorar con la elocuencia de Hermes, de sentir en sueños una Afrodita maternal tan diferente a como nos la pintan. Me enamoré de Dionisio y su Evohé, vibré con el impulso del fuego guerrero de Ares y dí gracias a Hera por hacer posible que los Dioses reciban sus ofrendas. Y aunque esto suene muy bonito, quizás lo difícil haya sido volver a Madrid y mantenerse con todas esas sensaciones, pasando por los vaivenes del día a día, ponerse delante del altar y levantar la copa hacia ellos, hasta en los momentos más difíciles... esa es la verdadera fe, aunque te sientas fallar.

Y estas palabras no tienen nada de práctico, más bien son meramente personales. Quizás no encontréis en ellas nada útil, pero desde aquí animo a todos los que las lean que encuentren su propio camino hasta los Dioses, pues aunque no lo veamos, la senda siempre está allí. No sirve de nada ser el que más ofrendas ponga (aunque no digo que las ofrendas estén mal) si no llevas dentro de tu corazón lo que te lleve directamente hacia Ellos y de paso hacia Hellas ;)

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Amanece un poco...

Sé que nadie entenderá muy bien esto, pero...gracias por volver :)


 
Aunque no me sienas, aunque no me puedas ver, sigo recorriéndote cada noche. Cuando las titilantes luces de las velas mueran en la madrugada, ahí estaré yo. Te levantaré de tu letargo, como un calambre, un pellizco en tu alma. No sabrás a quién agarrarte, andarás sola y sin rumbo y de nuevo escucharás esa vocecilla a través de tu ventana. Muda y sonñolienta me buscarás y correrás hasta tu teclado inherte. Descansa del mundo, por un momento no deseo más que poseerte. No dejaré espacio para nada más en este cuerpo que consagraste a mis servicios. Y tu don no es tuyo, es mi voz a través de tus letras, el reflejo a través de tus ojos. Sola y callada, sin saber a qué tabla agarrarse durante esta tormenta, tus manos se toparán de nuevo con las mías.

Y cuando pienses que nadie puede rescatarte del naufrágio te darás cuenta de que siempre estuve allí, para acompañarte mientras creías que todo estaba perdido. El Sol secará tus lágrimas, bañará tus mejillas la arena con sabor a regreso. A casa. Siempre fui yo quien te sacó de entre las fauces de tus propias bestias y quien sabrá devolverte la luz deshecha en formas, en tildes, puntos y comas. Respiera ahora que parece que acabas de rcordar cómo se hace, pues llevas tanto tiempo autómata que ya no conoces el sabor del aire. Y descansa en las palabras, lucha con ellas y renace de ellas.

viernes, 28 de octubre de 2011

Su sala

Aquí va una de mis monotemáticas entradas de Virginia... a veces pienso que cuando escribo solo soy una cosa que ama a su persona y sus letras...



A veces te imagino suspendida entre mis pensamientos, enredándote entre mi pelo, en un lugar que yo misma te he creado, que quizás nunca existió, solo en mi mente. Estás en una sala de madera, hasta el techo, llena de las estanterías que tanto amabas, con los libros de aquellos pensadores griegos en los que te perdías. Sueño que estás allí, en la mesa central, esta donde te sentarías con tus amigos los del grupo de Bloomsbory, con vuestras ideas de narrativa rebelde que revolucionarían toda la época, desde los cimientos de la prefabricada sociedad inglesa. Te veo en mi mente flotando sobre tus sueños de poesía en prosa. Como l hoja de papel sobre el mar, mirándo hacia otras costas más suaves. Bailas entre los remolinos del mar, te atreves a mecerte y adentrarte donde nadie más sabe llegar. Tu mirada está perdida entre las muchchcas de mármol que adornan tu estantería preferida, sobre dos columnas. Ambas Kores custodian a tus filósifos preferidos y sé qué te preguntas cómo plasma la esenciar de estás imágenes que solo tú eres capaz de ver con tus ojos de maestra de la letras. 

Y ese punto, en ese preciso instante, sé que querrías ser dibujante, ser pintora y artista y lo que no sabes es que con cada una de tus palabras haces que tiemble todo mi ser. Con cada una de tus letras me eleva hacia lo mas esencial de la existencia humana. Cuando te imagino asi, sin siqueira escrcibir, eres el folio en blanco que me devuelve las ganas de respirar, eres el aire en mis pulmones, las lágrimas en mis ojos que empañan las teclas, la valentia de mover mis manos hacia las letras de nuevo y las formas divinas y humanas de cada renglón.

A veces me cuelo en esta sala que yo misma he imaginado tantas veces, que tu padre se molestó en prepararte para que no estudiaras fuera de casa y me quedo mirándote en una esquina, feliz por estar allí y compartir tu mismo espacio. Y sin más, me acerco a ti y me atrevo a besar la comisura de tus labios, mientras estás asi de perfecta y deliciosa, perdida en tus sueños, en el mar de tus visiones, esperando a que se enfrie una taza de té, que por supuiesto, sigue demasiado caliente para ser tomado, como a ti te gusta.

domingo, 9 de octubre de 2011

Mujer frente al mar

De nuevo le doy a Virgnia parte de lo que soy.


Érase una mujer hecha de piedras, sosteniendo sus pies, hecha de palabras, que brotaban de su pelo, como cabello mecido por los vientos cabalgando al compás del mar, de miedos y dudas, convertidos en canciones melancólicas susurradas en su oído, de recuerdos e ilusiones, cosidas con hilos de emociones metidas en una tela, urdidas con la aguja de la racionalidad, mutiladas con tijeras de razón. Suelta su pelo, descose lo hilos, se mece con el viento. Y mira al mar, con sus lágrimas haciendo cola para morir frente al inmenso azul. El agua trae rugidos, de bestias, de fieras y gaviotas inquietas. Acantilados, sentimientos recortados a punta de olas que vienen y van, que vienen van. Y se dan a morir entre las rocas que quieren apretarlas entre sus brazos. Suelta su pelo, de nuevo, lo deja volar y enredarse en el viento, entre las caricias del aire que porta sal, rugidos intensos. Gritos que se mecen en el caos.

Se mira en el mar, en la tormenta y, aunque las aguas fueran el relfejo cristalino del sol en la mañana, la lozanía hecha paisaje, ella solo ve obsidianas. Profundas e intensas, como el pozo de sentimientos que se agolpan en su mente, que se ponen delante de su elemento para verse cara a cara. Susurran los vientos entre cabellos de otras épocas y momentos. Amontonan rizos y ella piensa: " se me va a enredar, querrán ser uno con el viento". Pero no, todo eso ahora no importa, ni siquiera que la cordura ande acechándola en cada paso, que esté jugando con las conchas y piedras que se desprenden del mismo mar. Juega, ríe y disfruta de los minutos que están contados para que ella escape de ti, cordura insensata, pues el mar espera, las olas vienen a llevársela y no podrás retener lo que nunca fue tuyo. Juega con las piedras y las conchas, las suyas. Se va, se mece, vuela con los vientos, olas van y vienen. Van y vienen.

sábado, 20 de agosto de 2011

Por su valor


Por su valía, por el honor de su tierra y los suyos, hoy quiero hacer un homenaje a todos aquellos soldados que se enfrentaron a las flechas persas. Sobran las palabras, cuando el nombre del rey resuena en cada uno de nuestros corazones. Cuando valores como valentía, honor, lealtad, penden como bandera, no hay escudo más fuerte que sus brazos. Para todos ellos. Gracias.

A.